Estos fenómenos son los cambios periódicos que se producen en el nivel del mar por las atracciones gravitatorias producidas tanto por el Sol como por la Luna. En algunos lugares, como en el mar Mediterráneo, las mareas son apenas perceptibles, mientras que en los océanos sus efectos son muy importantes y la vida, tanto animal como humana, ha de adaptarse a ellas.
Las mareas se clasifican como solares o lunares, en función del astro que las produzca y como vivas o muertas en función de si están su momento de mayor apogeo (vivas) o cuando son menos relevantes (muertas).
El efecto se produce además en la atmósfera, si bien en este caso se ha de considerar también el efecto de la fuerza centrífuga debida al movimiento de rotación terrestre que es mayor y más relevante.
Existen además otras formas de alterar los niveles del mar. Por ejemplo, las lluvias, tormentas, los vientos o los tsunamis pueden aumentar de manera significativa la altura del agua. Pero ninguno de estos fenómenos puede ser considerado como una maera por dos motivos. En primer lugar, no tienen periodicidad y en segundo, no están causados por la atracción gravitatoria de la Luna o el Sol.

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