Tsunami es la palabra japonesa para referirse a un maremoto y su uso se ha extendido recientemente. Este fenómeno provoca la aparición de olas de gran tamaño y fuerza. Esas masas de agua se desplazan a una gran velocidad y pueden provocar daños devastadores.
La mayoría de tsunamis se producen debidos a terremotos que suceden en el mar y se conocen como maremotos tectónicos. Las olas pueden recorrer grandes distancias, incluso cientos de kilómetros, hasta impactar con la costa.
La fuerza que pueden poseer estas grandes olas hace que puedan adentrarse incluso kilómetros hacia el interior tras impactar con la costa, causando daños devastadores. Además, pueden provocar que grandes masas de agua salada asciendan por los ríos, alterando los equilibrios naturales de los mismos.
A continuación os ofrecemos una pequeña lista de algunos de los tsunamis más conocidos: Isla Santorini (1650 a. C.), Valparaíso (1730), Lisboa (1755), Mesina (1908), Alaska (1958), Nicaragua (1992), Hokkaido (1993), Océano índico (2004), Japón (2011).
La ola más grande de la que se tiene constancia fue la del tsunami de bahía Lituya que alcanzó más de 500 metros de altura en 1958. Si bien la mayoría de tsunamis tienen olas de alcanzan entre los 4 y los 20 metros de altura.
El tsunami con un mayor número de víctimas mortales fue el del océano índico en 2004 donde fallecieron 280.000 personas y que afectó en mayor medida a Indonesia y Tailandia, pero cuyos efectos pudieron sentirse también en India, Sri Lanka, Maldivas o Somalia en el este de África.
Imagen de un barco arrastrado durante un tsunami. Foto de U.S. Pacific Fleet bajo licencia Creative Commons).

